Platense escribió la página más gloriosa de su historia internacional al clasificarse por primera vez a los cuartos de final de la Copa Libertadores. En una noche cargada de dramatismo en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, el Calamar igualó 0-0 frente a Coquimbo Unido durante los 90 minutos reglamentarios —sellando la paridad tras el 1-1 en Vicente López— y se impuso por 7-6 en una infartante definición por penales.
Antes de la tanda desde los doce pasos, Martín Palermo reunió a sus dirigidos en el círculo central y apeló a la mística para contagiarles convicción: “Voy decidido a lo que voy a hacer, seguro que pateo el penal con toda la fuerza, con el corazón. Lo siento ahí adentro, tenemos que estar convencidos. Juan Pablo está para darnos una mano, pero ustedes tienen que responder. ¡Vamos a ganarlo!”. Las palabras del DT surtieron un efecto inmediato y Juan Pablo Cozzani se vistió de héroe: el arquero no solo convirtió su propio remate, sino que en el séptimo turno le atajó el disparo a Salvador Cordero, permitiendo que la posterior ejecución de Martín Barrios sellara la hazaña.
Durante el tiempo regular, el elenco de Saavedra fue el que mayores méritos hizo para romper el cero, acumulando 15 remates y disponiendo de la chance más nítida a los 88 minutos con un derechazo de Nicolás López que sacudió el travesaño. Con los ingresos de Juan Gauto y Franco Zapiola, el visitante buscó la victoria hasta el epílogo frente a un rival que apenas inquietó.
En su cuarto encuentro al frente del equipo en su segundo ciclo —tras asumir en reemplazo de Walter Zunino—, el "Titán" metió a Platense entre los ocho mejores del continente. Además de asegurarse un premio de 1.700.000 dólares por parte de la Conmebol, el conjunto marrón afrontará un cruce histórico en cuartos de final frente a Fluminense, en una serie que comenzará en el Maracaná de Río de Janeiro y se definirá en el estadio Ciudad de Vicente López.